El Festival Nacional de Folklore de Cosquín atraviesa su 66ª edición con un proceso de transformación que busca actualizar el principal escenario del folklore argentino. La Plaza Próspero Molina fue intervenida de manera integral como parte de un plan que combina obras estructurales, mejoras técnicas y nuevas experiencias para el público.
Desde la organización señalaron que el objetivo es acompañar el crecimiento del evento sin alterar su identidad, reforzando el perfil cultural del festival y su rol como uno de los encuentros musicales más importantes del país.
Infraestructura renovada
Las mejoras incluyeron la reparación y el acondicionamiento integral del sistema eléctrico, el recambio total del piso del escenario, del plato y de la plataforma hidráulica, además de la puesta en valor de tribunas y estructuras existentes. También se incorporaron 500 butacas nuevas, nuevas instalaciones de gas natural y cableado subterráneo para la provisión eléctrica.
A estas obras se sumaron tareas de pintura integral del predio, la aplicación de revestimientos epoxi en camarines y escenario, y la modernización de espacios complementarios como la sala de prensa, el Museo del Artesano y sectores comerciales del entorno de la plaza.
Inversión sostenida con recursos propios
El conjunto de obras forma parte de un plan de inversión impulsado desde diciembre de 2023, con un desembolso total de $450 millones, financiados con recursos propios. La estrategia apunta a consolidar al festival como motor cultural, turístico y económico durante todo el año, más allá de las tradicionales nueve lunas.
Dentro de ese esquema, se incorporó un nuevo espacio gastronómico en altura, integrado al predio, con 400 metros cuadrados cubiertos y capacidad para 200 personas, como parte de la diversificación de propuestas dentro del festival.
Accesibilidad e inclusión como ejes centrales
La edición también profundiza las políticas de accesibilidad e inclusión. El festival garantiza el ingreso reglamentado de personas con discapacidad y promueve su participación laboral durante las nueve noches del evento.
Entre las novedades, se incorporó por primera vez un espacio de calma, destinado a personas que requieran un entorno tranquilo de manera transitoria, en el marco de un programa que busca eliminar barreras físicas, sensoriales y comunicacionales.
Sostenibilidad y proyección federal
Cosquín refuerza además su perfil sostenible, con acciones vinculadas a la transición energética, la educación ambiental y la reducción de la huella ambiental. Estas políticas no se limitan al festival, sino que se proyectan como modelo de gestión hacia las 56 sedes del Pre Cosquín distribuidas en todo el país.
Tecnología y cruce generacional en escena
En el plano técnico, el festival incorporó equipamiento de última generación en iluminación, pantallas y sonido, elevando los estándares del espectáculo y optimizando la experiencia tanto para el público como para los artistas.
La grilla artística acompaña este proceso con un cruce generacional que combina figuras históricas del folklore con nuevas expresiones musicales, reafirmando a Cosquín como un escenario donde conviven tradición, innovación y futuro.