Touba Niang, de Senegal a Buenos Aires: boxeo, sacrificio y el sueño de campeón mundial

Llegó desde Senegal en 2015 y hoy representa a dos países arriba del ring. Touba Niang, de 24 años, trabaja como vendedor ambulante y persigue un sueño mundial con valores que trascienden el boxeo.


27 ene, 2026
Deportes: Touba Niang, de Senegal a Buenos Aires: boxeo, sacrificio y el sueño de campeón mundial

De Senegal a Buenos Aires con una meta clara: ser campeón mundial. Touba Niang tiene 24 años, vive en Quilmes desde que llegó al país en 2015 y divide sus días entre el trabajo como vendedor ambulante en la peatonal y el entrenamiento arriba del ring, donde representa con orgullo dos banderas: la de Senegal y la de Argentina.

La adaptación no fue sencilla. El idioma fue una de las primeras barreras, pero también la comida. “Al principio extrañaba mucho el picante y los condimentos”, cuenta sobre sus primeros meses en el país. Sin embargo, con constancia y sacrificio, fue construyendo su camino dentro del boxeo nacional.

Su nombre tomó mayor relevancia tras una pelea en la que le provocó la fractura de mandíbula a su rival, Agustín Chávez. Pero lejos de quedarse solo con el resultado deportivo, Niang dio una muestra de grandeza que trascendió el ring: fue a visitarlo al hospital luego de la operación.

“El verdadero campeón también se ve fuera del ring”, podría resumir el gesto. El propio Touba relató cómo vivió ese momento:
“Esa misma noche después de la pelea lo saludé. En el pesaje ya me había caído muy bien, era un pibe muy respetuoso. Obvio que todos queremos ganar, pero yo quiero ganar, no lastimar”, explicó.

Al enterarse de la gravedad de la lesión, decidió actuar. “El domingo supe que tenía la mandíbula fracturada de los dos lados y que estaba sufriendo mucho. Conseguí el número de su entrenador, me comuniqué con él y después con el pibe. Me acerqué para ayudar en lo que se pudiera”, contó.

Y cerró con una frase que refleja su forma de entender el deporte y la vida: “Todo queda arriba del ring. Abajo del ring somos todos hermanos, amigos y compañeros”.

Touba Niang sigue persiguiendo su sueño mundial, demostrando que el boxeo no solo se mide en golpes, sino también en respeto, humanidad y valores.



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