En solo cuatro minutos, el mejor jugador del mundo marcó nada menos que el recordado como "el gol del siglo" y también el gol con la "mano de Dios".
La primera de esas dos obras de arte tuvo, según el propio Maradona, una suerte de intervención divina: fue "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios", dijo tras el partido. El segundo, inmortalizado como "el gol del siglo", selló la victoria frente a la selección inglesa.