La implementación del nuevo sistema de estacionamiento medido continúa generando repercusiones entre conductores y trabajadores. Aunque muchos usuarios aseguran haberse adaptado a la modalidad digital y valoran su practicidad, los empleados encargados del control expresan preocupación por los problemas técnicos y la situación económica que atraviesan.
Durante la jornada, una caída del sistema generó inconvenientes para quienes intentaban registrar el estacionamiento. Sin embargo, varios automovilistas se mostraron comprensivos y consideraron que se trata de dificultades propias de una etapa de adaptación.
“La primera vez que lo usé fue práctico. Tendría que andar bien hasta que se acomode todo”, comentó un conductor. Otro usuario coincidió en que la herramienta resulta cómoda y aseguró que, salvo por la falla registrada este día, no había tenido inconvenientes en sus visitas habituales al centro.
También hubo quienes señalaron que las complicaciones iniciales parecen haber quedado atrás. “Al comienzo presentaba algunas dificultades, pero después es normal. Los primeros días fue difícil, pero ahora ya es una costumbre”, expresó otro vecino.
Según los testimonios recogidos, la resistencia inicial de algunos conductores fue disminuyendo con el paso de las semanas. “Había gente que se enojaba porque no tenía la aplicación o no entendía cómo usarla, pero ahora la situación está más normalizada”, señalaron.
La otra cara: trabajadores afectados por la transición
Mientras los usuarios destacan las ventajas del sistema digital, los trabajadores encargados del control de estacionamiento describen una realidad más compleja. Este lunes, la caída de la plataforma les impidió realizar las verificaciones habituales.
“No tenemos sistema. En toda la mañana no hemos tenido sistema y la gente está preocupada por las multas. Nosotros les explicamos que no se hagan drama porque no los van a sancionar”, explicó una trabajadora.
Además de las fallas técnicas, los empleados aseguran que la transición al nuevo esquema impactó directamente en sus ingresos. Según relataron, la cantidad de vehículos controlados disminuyó respecto de etapas anteriores, lo que redujo la rentabilidad de la actividad.
“Llega un momento en que se te baja la rentabilidad. No es como antes, cuando teníamos más autos”, sostuvo una de las trabajadoras.
La situación económica se agravó debido a las demoras en la acreditación de pagos. Algunos empleados afirman que deben esperar varias semanas para percibir ingresos, lo que los llevó a buscar alternativas para sostener a sus familias.
“Estamos haciendo rifas para poder subsistir. Tenemos que esperar al menos 15 días para tener un plato de comida en la casa”, relató una trabajadora. Otro empleado contó que debió vender una bicicleta para afrontar gastos básicos: “La tuve una semana y la vendí porque no tenía para comer”.
En medio de las dificultades, los trabajadores destacan la solidaridad entre compañeros y el apoyo familiar como herramientas fundamentales para atravesar el momento. “Tenemos compañeros que no tienen nada y tratamos de ayudarlos entre todos”, señalaron.
Mientras el sistema busca consolidarse y superar los inconvenientes técnicos, la experiencia muestra dos realidades distintas: la de los usuarios, que en su mayoría comienzan a adaptarse a la nueva modalidad, y la de los trabajadores, que reclaman soluciones para garantizar la continuidad de sus ingresos.