El derrumbe ocurrido en una obra de barrio General Paz dejó no solo importantes daños materiales, sino también escenas de tensión y alivio entre los vecinos y damnificados. El colapso de una medianera afectó una cochera, donde varios vehículos quedaron atrapados bajo ladrillos y restos de mampostería.
Uno de los propietarios, contó que había retirado su auto apenas minutos antes del derrumbe. “Yo había ido a hacer unos trámites al centro, paso por Jacinto Ríos y veo toda la polvareda. Los vecinos empezaron a escribir en el grupo que habían escuchado una explosión. Cuando vuelvo y veo gente afuera de la cochera, ya me imaginé lo peor”, relató.
El joven explicó que su vehículo estaba estacionado junto al de un amigo, que no corrió la misma suerte. “Tuve ese milagro de haber sacado el auto antes. El de mi amigo quedó abajo de los escombros, justo al lado del mío. Se cayó toda la pared en esa zona”, señaló, visiblemente conmocionado.
Según describió, el ruido del derrumbe fue intenso y generó temor entre los frentistas. “Fue muy fuerte, como una explosión. Había polvo, gente corriendo y toda la cuadra llena de vecinos.Muchos evacuaron rápido pensando que podía ser gas”, explicó.
Otros propietarios se acercaron al lugar tras enterarse por mensajes y llamados. Uno de ellos indicó que su vehículo no resultó dañado, aunque permanece a la espera de una evaluación. “Los vecinos avisaron y vine rápido por miedo a que siguiera el derrumbe. Por suerte mi auto está del lado izquierdo y no fue afectado”, comentó.
En medio de la incertidumbre, los damnificados aguardan definiciones sobre cómo se resolverán los daños. “Entendemos que la constructora, el permitero y la cochera cuentan con seguro, así que se evaluará cualquier perjuicio en los vehículos”, señaló otro de los afectados.
Mientras continúan las tareas de inspección y remoción de escombros, la escena refleja la angustia de quienes vieron sus autos dañados y el alivio de quienes, por cuestión de minutos, evitaron pérdidas mayores.