El 24 de agosto después de 30 días de internación el esposo de Silvia dejó de existir. “A partir de la muerte de mi esposo me resisto a escuchar las cifras de la pandemia como un número, ya que cada una de esas miles de personas tiene un rostro, una vida truncada y una familia destrozada”, afirmó.
Brunoldi explicó que aunque ella cursó la enfermedad con síntomas leves, para sus esposo fue fatal ya que a pesar de no tener factores de riesgo, “el virus le destrozó los pulmones”.
En este sentido destacó: “El virus puede resultar fatal para cualquiera de nosotros” y apeló a “la responsabilidad, solidaridad y empatía de toda la sociedad para seguir las recomendaciones de aislamiento y comprometernos con el cuidado propio y del prójimo. La muerte de un