La provincia de Córdoba cerró el 2025 con 90 homicidios dolosos, lo que equivale a una tasa de 2,28 homicidios cada cien mil habitantes, la más baja de los últimos 25 años. La cifra marca una reducción del 23% en comparación con 2024, cuando se habían contabilizado 117 hechos, y consolida una tendencia descendente respecto de los picos registrados a comienzos de los años 2000.
La baja interanual estuvo explicada principalmente por la disminución de homicidios en contextos considerados prevenibles, como los ajustes de cuentas, los hechos ocurridos en ocasión de robo y los femicidios, que mostraron caídas significativas. En contraste, se registró un incremento de los homicidios vinculados a violencia urbana y a violencia familiar. El perfil de las víctimas se mantuvo estable, con predominio de varones jóvenes y jóvenes adultos.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, aseguró que la estadística “no es fruto de la casualidad y refleja un esfuerzo denodado por combatir hechos de violencia extrema que muchas veces resultan en muertes por dolo”. En ese sentido, explicó que los números muestran “una disminución de los hechos que nosotros denominamos prevenibles (…) y un incremento de casos que tienen que ver con un clima de época signado por un fuerte deterioro del tejido social”.
Entre las políticas implementadas, el funcionario destacó la aplicación del Plan 90/10, en articulación con el Ministerio de Seguridad de la Nación, el aumento de los operativos preventivos en la vía pública, la elaboración de mapas de calor con estadísticas delictivas, el seguimiento de bandas criminales y la unificación de los distritos judiciales y policiales. Según indicó, estas medidas, junto con investigaciones robustas, permitieron mejorar los niveles de esclarecimiento y resolución de los casos.
Durante el 2025 se desarrollaron más de 270 operativos interfuerza en la capital y en el interior provincial, y se intensificó el control territorial. El trabajo de las áreas de Investigaciones Criminales y de las departamentales derivó en el secuestro de miles de armas de fuego, armas blancas y réplicas, un factor que, de acuerdo con el ministro, incide de manera directa en la reducción del riesgo delictivo: “Menos bandas operando y menos armas de fuego en circulación es claramente un factor de reducción del riesgo”.
El informe anual también incorporó el seguimiento de personas heridas en hechos violentos. A lo largo de 2025 se registraron centenares de lesionados por armas de fuego y armas blancas, con una fuerte concentración en la ciudad de Córdoba y en contextos de violencia urbana. En el caso de las armas de fuego, la mayoría de los heridos fueron varones, predominantemente menores de 40 años.
En relación con el esclarecimiento de los homicidios, las investigaciones policiales lograron aportar elementos suficientes a la Justicia en la gran mayoría de los casos, con un porcentaje relevante que ya cuenta con sentencia firme. Para Quinteros, este nivel de resolución tiene un efecto disuasivo porque “es un fuerte mensaje en el sentido que la impunidad es la excepción”, y se refleja además en un incremento de los juicios abreviados como consecuencia de la solidez de las pruebas reunidas.