A casi un año del retiro de “naranjitas” del Parque Sarmiento, persisten reclamos en otros barrios

Vecinos y comerciantes advierten que, tras el operativo municipal, parte de los cuidacoches se desplazó a otros barrios, donde denuncian falta de controles y situaciones de presión hacia automovilistas.


Córdoba: A casi un año del retiro de “naranjitas” del Parque Sarmiento, persisten reclamos en otros barrios

En marzo de 2025, la Municipalidad de Córdoba llevó adelante la erradicación de los cuidacoches, conocidos como “naranjitas”, del Parque Sarmiento. La medida fue valorada por vecinos y automovilistas, aunque también abrió un debate que sigue vigente: la falta de controles y el incumplimiento de la promesa oficial de extender el operativo a barrios como Nueva Córdoba y Güemes.

Mientras algunos ciudadanos destacaron que la decisión aportó mayor sensación de seguridad y libertad para estacionar, otros señalaron que la situación se trasladó a otras zonas de la ciudad. “Hay gente que se pone un trapo naranja sin autorización, en horarios donde no hay controles, y termina apretando o amenazando a los conductores”, relataron vecinos y comerciantes del sector.

Desde el propio colectivo de naranjitas reconocen que existen prácticas abusivas, pero insisten en que no todos trabajan de la misma manera. “La calle es pública y nadie puede exigir un pago ni amenazar. Muchos trabajamos a voluntad y hace años estamos en el mismo lugar”, explicó uno de ellos, quien pidió que se implemente un sistema de permisos e identificación.

Las quejas se intensifican durante la noche, especialmente después de las 19, cuando, según testimonios, la presencia de cuidacoches irregulares genera situaciones de conflicto. “Hay quienes cobran por adelantado, no cumplen lo prometido o directamente no están cuando el dueño vuelve por el auto. A esa hora, esto se vuelve tierra de nadie”, advirtieron comerciantes de Güemes.

Además, aseguran que, tras el desalojo del Parque Sarmiento, algunos cuidacoches se desplazaron a otros barrios y comenzaron a disputar zonas consideradas más rentables, lo que incrementó los problemas entre ellos mismos.

Aunque el Municipio había anunciado que la erradicación se extendería a Nueva Córdoba y Güemes, a un año de esa promesa la medida aún no se concretó. Vecinos, trabajadores y comerciantes reclaman definiciones claras y una política sostenida que contemple controles, ordenamiento y alternativas laborales para quienes aseguran que solo buscan “ganarse el pan de manera digna”.