El debut del Sistema Integral de Flagrancias en los tribunales de Córdoba demostró una velocidad inédita para resolver conflictos penales. Durante la primera semana de marzo, dos hombres fueron juzgados y sentenciados exactamente siete días después de ser detenidos. Este nuevo paradigma busca cerrar causas con pruebas evidentes de manera inmediata y eficiente.
Un pasajero de remis fue condenado a siete meses de prisión efectiva tras negarse a pagar un viaje de $24.000. El hecho ocurrió en barrio Alberdi, donde el acusado terminó amenazando al chofer del vehículo. Al tener antecedentes previos por violencia familiar, la Justicia cordobesa decidió que la pena sea de cumplimiento obligatorio en la cárcel.
El proceso fue veloz gracias a que la aprehensión se produjo el lunes 2 de marzo. Tras la declaración de la víctima y el acuerdo con la defensa, el Juez de Control dictó la sentencia el lunes 9. La agilidad del trámite evitó que una causa menor se extendiera durante meses o años en el sistema.
El otro caso relevante involucró a un joven de 26 años que intentó robar en una escuela de barrio Obispo Angelelli. El acusado trepó el cerco perimetral y rompió una ventana, pero fue capturado por la policía antes de huir. Al no registrar antecedentes penales, la resolución judicial tomó un camino orientado a la rehabilitación social.
El imputado accedió a una probation que incluye tareas comunitarias en una organización no gubernamental. Además, deberá realizar un tratamiento por adicciones con el compromiso y acompañamiento de su grupo familiar. Para reparar el daño causado, el joven entregó la suma de $30.000 que fue aceptada por la directora del colegio.
Estos fallos marcan el inicio de una etapa donde la inmediatez es la protagonista en los tribunales locales. El sistema de flagrancia permite que, cuando el delincuente es atrapado "con las manos en la masa", la sanción llegue rápido. De esta manera, se descongestionan los juzgados y se brinda una respuesta concreta a la seguridad ciudadana.