Este domingo pasó de la terapia intensiva del Hospital de Niños de Rosario, a una sala común. Desde el centro de salud comunicaron que "ahora viene la segunda etapa, que es explicarle a Benjamín qué le pasó y cómo será el regreso a su casa".
Los médicos prefirieron no extraerle el proyectil por el riesgo que generaría la cirugía. Ahora Benja tiene otro desafío: vivir con una bala alojada en la cabeza.