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Preguntas incómodas en Nochebuena: cómo afrontarlas sin discutir y mantener la armonía familiar
Las fiestas suelen traer encuentros, emociones y también preguntas incómodas que tocan decisiones personales. La psicóloga Milagros Agüero brindó claves para responder sin tensión y cuidar el clima navideño.
Las celebraciones navideñas no solo están atravesadas por los encuentros, la comida y los brindis. También suelen convertirse en el escenario ideal para que surjan esas preguntas que nadie quiere escuchar, pero que aparecen casi inevitablemente: “¿Para cuándo el casamiento?”, “¿Y los hijos?”, “¿No terminaste todavía la carrera?”, “Te veo distinto, ¿subiste de peso?”.
La psicóloga Milagros Agüero dialogó sobre este clásico de las reuniones familiares y explicó que estas situaciones no son casuales ni inocentes. “Navidad también funciona como una meta compartida, donde se mezclan expectativas, mandatos sociales y comparaciones. Por eso, muchas preguntas tocan temas sensibles como el proyecto de vida, el cuerpo o decisiones personales”, señaló.
Según la profesional, el primer paso es reconocer desde dónde se formula la pregunta: a veces surge desde la curiosidad, otras desde la torpeza comunicacional, y muchas veces responde a presiones culturales. “No es solo lo que se pregunta, sino el lugar desde el que se hace”, remarcó.
Frente a ese escenario, Agüero recomendó no sentir obligación de dar explicaciones profundas. “No todo comentario merece una respuesta extensa. Se puede responder breve, claro y sin entrar en discusión”, sugirió. Algunas frases posibles son:
• “Prefiero no hablar de eso ahora”.
• “Después lo charlamos, hoy quiero disfrutar”.
• “Estoy bien así como estoy”.
Otro punto clave es poner límites sin conflicto. “Marcar un límite no es ser maleducado, es cuidarse. Se puede decir con respeto que no es un tema cómodo para conversar en ese momento”, indicó.
Y cuando la tensión amenaza con estallar, el humor puede ser un gran aliado. “La risa descomprime y evita la confrontación directa”, añadió.
Finalmente, la psicóloga recordó que la Navidad no es el momento para resolver viejas cuentas pendientes: “Estas reuniones no están para ajustar deudas emocionales, sino para compartir y disfrutar”.
Así, entre brindis, anécdotas y risas, también puede haber espacio para algo fundamental: respetar los tiempos, elecciones y sensibilidades de cada uno.