El cine argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. El 4 de febrero, trabajadores, productores, directores, técnicos y representantes de organizaciones del sector audiovisual se movilizaron frente al Congreso de la Nación para rechazar los artículos 210 y 211 del proyecto de Reforma Laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei, al advertir que su aprobación implicaría el desfinanciamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la virtual desaparición del sistema de fomento al cine nacional.
La convocatoria fue impulsada por el Espacio Audiovisual Nacional (EAN), que nuclea a las principales entidades de la industria, y tuvo como eje una conferencia de prensa en el Congreso, acompañada por una concentración en defensa del Fondo de Fomento Cinematográfico. Allí, el sector expresó su “profunda preocupación” por la inclusión de iniciativas que, según denunciaron, “no tienen ninguna relación con la legislación laboral” y representan “una amenaza directa y letal para la industria audiovisual argentina”.
A través de un comunicado público y una carta dirigida a los senadores que deberán tratar la reforma, el EAN advirtió que los artículos cuestionados generan un desfinanciamiento directo del INCAA y afectan también a los medios públicos. Actualmente, el Fondo de Fomento Cinematográfico se sostiene con recursos establecidos por la Ley de Cine Nº 17.741: un impuesto del 10% sobre el valor de cada entrada de cine, otro 10% sobre la venta de DVDs y el 25% de lo recaudado por el Enacom a partir del canon que pagan radios, canales y servicios de televisión paga.
Según el documento, el artículo 210 del proyecto elimina las principales fuentes de financiamiento del Fondo de Fomento, al suprimir el gravamen sobre las entradas de cine y el porcentaje proveniente del canon audiovisual. De aprobarse, el INCAA perdería su autonomía financiera y quedaría sujeto a las partidas presupuestarias que defina cada gobierno de turno. “El desarrollo de una obra audiovisual requiere varios años de planificación financiera. Sin previsión a largo plazo, la industria queda expuesta a la arbitrariedad del Poder Ejecutivo”, señalaron desde el espacio coordinado por el director y productor Carlos Jaureguialzo.
En tanto, el artículo 211 fue calificado como “discriminatorio”, ya que propone derogar los incisos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522 que asignan recursos específicos al INCAA y a Radio y Televisión Argentina, mientras mantiene intactas las asignaciones al Instituto Nacional del Teatro, al Instituto Nacional de la Música y al FOMECA. Para el EAN, esta contradicción deja en evidencia que el objetivo no es fiscal, sino el desfinanciamiento del cine argentino y de los medios públicos.
Desde una perspectiva económica, el comunicado citó estudios del propio INCAA que indican que por cada peso que se deja de invertir en el Fondo de Fomento, la economía argentina pierde 5,4 pesos en valor bruto de producción. “El fomento del cine nacional no es un gasto, es una inversión que genera trabajo, riqueza e identidad”, subrayaron.
“El desfinanciamiento del INCAA representa, en los hechos, la desaparición del sistema de fomento al cine y al audiovisual argentino”, afirmaron las organizaciones, que calificaron las consecuencias como irreversibles. “Significaría la muerte del cine nacional tal como lo conocemos y un golpe directo a la soberanía audiovisual del país”, agregaron.
Tras la movilización de este 4 de febrero, el Espacio Audiovisual Nacional convocó a una nueva concentración para el próximo martes 11 en el Cine Gaumont, a una cuadra y media del Congreso, coincidiendo con el debate del proyecto en el recinto.