“Se escapó por la ventana persiguiendo unas palomas”, declaró una de las abuelas del geriátrico, encariñada con la mascota.
La gata, a la que bautizó Flora, se subió a un árbol del que no pudo bajar.
Un hombre se trepó entonces al árbol para rescatar a Flora. Pero luego no pudo bajar por sus propios medios y debieron llamar a los bomberos, que rescataron a ambos: humano y felino.