En el marco de la decimoprimera audiencia del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, Máximo Thomsen, uno de los rugbiers más complicados, pidió declarar luego de escuchar a su madre frente al tribunal.
"Quiero pedir disculpas porque jamás en la vida se me hubiese ocurrido matar a alguien. Escuché varias cosas sobre mí durante varios años. No me reconocía porque generaban tanto odio hacia mi persona. Yo jamás en la vida tendría la intención de matar a alguien", sostuvo el rugbier ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores.
Previamente había llorado mientras declaraba la mamá de Blas Cinalli y siguió quebrado cuando le tocó a la suya, Rosalía Zárate.