El organismo señala que la longitud y el grosor de la barba son factores que condicionan la eficacia del barbijo protector: “Se crea más espacio entre el rostro y la protección, y cualquier abertura aumenta la posibilidad de que el virus ingrese por esos espacios, lo que puede provocar la enfermedad ” , señalan los investigadores.
Foto: La Opinión Austral.