Con la cuenta regresiva para eventos de fin de año, cena de egresados, casamientos, 15 años, y una inflación galopante, el rubro de fiestas sufre diferentes realidades. Los dueños de salones aseguran que se ven obligados a dolarizar las tarifas ya que el aumento de alimentos y bebidas es constante. La devaluación post paso los afectó fuertemente y se vieron obligados a tomar medidas para resguardarse, por ejemplo, ya no se congelan las tarifas con señas, sino con la totalidad.
El rubro que se ve más favorecido, es el de alquiler de trajes y vestidos, ya que si bien hay precios variables, comprar estas prendas puede llegar a superar los $100.000. En medio de la crisis, son más los que deciden alquilar, en vez de comprar.