La Justicia de Córdoba condenó, en un juicio abreviado, al empleado de la clínica que se negó a atender a Blas Correas, asesinado por policías en agosto de 2020, y recibirá una pena de dos años y seis meses.
Se trata de Fernando Casalino, empleado de la Clínica Aconcagua, que aquella madrugada se negó a que el menor de 17 años ingresara para ser atendido por el tiro que recibió en la espalda.