Persianas cerradas, carteles de "se alquila" o "se vende", son algunos de los síntomas que a primera vista se puede observar en un recorrido por la peatonal cordobesa.
Es que los comerciantes han tenido que cerrar sus puertas debido a la creciente inflación, la considerable caída en las ventas y los incrementos en los precios de los alquileres.
En el mejor de los casos, las sucursales se trasladan desde el centro hasta los barrios porque allí los costos del alquiler son mucho más baratos.