En un paso clave para la economía argentina, el Banco Mundial dio luz verde este martes a un financiamiento por US$2.000 millones, destinado a promover el empleo, incentivar las inversiones y afianzar la estabilidad macroeconómica.
La medida fue definida tras un encuentro del Directorio del organismo junto a la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA). Los recursos estarán dirigidos a respaldar el programa de reformas del Gobierno y a facilitar el retorno del país a los mercados internacionales de crédito. Las garantías del BIRF y la MIGA también apuntan a movilizar capital privado.
De acuerdo al comunicado oficial, la iniciativa contribuirá a disminuir los costos de financiamiento y acompañar políticas orientadas a generar puestos de trabajo, captar inversiones en infraestructura y ampliar el acceso al crédito para pequeñas empresas.
El esquema contempla la combinación de dos instrumentos del Grupo Banco Mundial para movilizar hasta US$2.000 millones en préstamos comerciales: una garantía basada en políticas del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y otra de la MIGA. En conjunto, estas herramientas cubren el 95% de los compromisos de deuda que el país debe afrontar, que en julio alcanzan los US$4.300 millones.
Desde la consultora Puente indicaron que el Gobierno ya dispone de los fondos necesarios para hacer frente a esos vencimientos. En esa línea, el economista jefe Eric Ritondale señaló que la utilización de estos avales internacionales fortalece la capacidad de pago, reduce los riesgos de refinanciación y mejora el perfil crediticio de cara al próximo ciclo electoral.
A su turno, Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, destacó que esta herramienta permitirá avanzar en la reinserción de la Argentina en los mercados internacionales, al tiempo que impulsa reformas destinadas a potenciar la inversión privada, la productividad y la resiliencia económica.
Las garantías del BIRF y la MIGA también apuntan a movilizar capital privado para obras de infraestructura, fomentar la competencia y optimizar el clima de negocios. El financiamiento contará con un plazo de seis años, incluyendo tres de gracia.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, llevó adelante una agenda de reuniones en Washington con organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En ese marco, se confirmó un desembolso de US$1.000 millones por parte del FMI, mientras que del BID se aguarda una definición por US$550 millones. A esto se suma una línea adicional en evaluación por la CAF, de entre US$250 millones y US$500 millones.