Brasil registró ayer 2.286 muertos en un sólo día, la peor cifra desde que comenzó la pandemia. Los números de casos y víctimas siempre fueron muy altos, pero se incrementaron aún más en la última semana.
El gobernador de San Pablo admitió que el sistema de salud brasileño está al borde del colapso.
De las 27 capitales del país, 25 tienen las terapias intensivas con tasas de ocupación superiores al 80%. Hay estados como Mato Grosso o Santa Catarina que ya han colapsado.
En San Pablo la movilidad está restringida y sólo abren los negocios esenciales. En Río hay toque de queda desde las cinco de tarde. Aún así, hay negocios que abren y hubo cientos de multas labradas en los últimos días.
La mayoría de los gobernadores acaba de firmar un pacto nacional para frenar la pandemia pero el presidente Jair Bolsonaro, quien dijo hace poco que “la gente tiene que dejar de llorar por el virus”, afirmó que no va a decretar confinamientos.
En el gobierno nacional hay preocupación por el aumento de casos en Brasil y Chile. Se evalúa el aumento de controles a transportistas, pero no se discutió todavía la posibilidad de cerrar las fronteras para el ingreso y el egreso de argentinos.