La creciente escalada bélica en Medio Oriente encendió las alarmas a nivel global. La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que el mundo podría enfrentar la peor crisis energética en décadas como consecuencia directa del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán.
El director del organismo, Fatih Birol, calificó la situación como “muy severa” y comparó el escenario actual con las crisis petroleras de la década de 1970. “En cada una de esas crisis el mundo perdió unos cinco millones de barriles diarios. Hoy hemos perdido 11 millones por día, más que ambos choques juntos”, afirmó durante una exposición pública.
El conflicto, que se intensificó tras los ataques iniciados el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán, ya impacta de lleno en los precios internacionales del crudo. A esto se suma la creciente incertidumbre en torno al estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas licuado mundial.
En ese contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un ultimátum a Teherán. “Si Irán no abre totalmente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz dentro de 48 horas, Estados Unidos atacará y aniquilará sus plantas de energía”, advirtió.
La respuesta iraní no se hizo esperar. El titular del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, amenazó con destruir “irreversiblemente” infraestructuras energéticas y tecnológicas en la región si se concreta una ofensiva.
En paralelo, Israel anticipó que la guerra podría extenderse por varias semanas más y dejó entrever la posibilidad de ampliar su ofensiva terrestre en Líbano, donde busca debilitar a Hezbolá, organización respaldada por Irán.
Con los mercados en alerta, la evolución del conflicto y el desenlace del ultimátum estadounidense podrían marcar el rumbo de una crisis energética de alcance global.