La 38ª edición de los Premios Lo Nuestro convirtió al Kaseya Center de Miami en el epicentro de la música en español bajo el lema “Honrando lo que Somos”. En una noche que celebró las raíces y la diversidad cultural de América Latina, los artistas del continente marcaron el pulso de la ceremonia, con una presencia destacada de figuras argentinas como Cazzu, Maria Becerra y Ángela Leiva.
Si bien el puertorriqueño Bad Bunny se alzó como el máximo ganador de la noche con seis galardones, incluidos artista del año, álbum del año por Debí Tirar Más Fotos y canción del año por “DtMF”, el protagonismo latinoamericano fue amplio y diverso.
Entre los nombres que reafirmaron el peso de la escena argentina se destacó Cazzu, una de las principales referentes del trap latino, quien volvió a figurar entre los artistas reconocidos en las categorías urbanas. Su consolidación en el mercado internacional confirma el crecimiento sostenido del movimiento urbano argentino en los últimos años, alzándose con dos de los galardones más codiciados de la noche: Artista Pop Femenina del Año y Canción del Año
Por su parte, Maria Becerra fue otra de las figuras que acaparó miradas. La cantante bonaerense no solo formó parte de los números musicales de la gala, sino que también se posicionó entre las artistas más premiadas en redes sociales durante el anuncio previo de ganadores. Su presencia ratifica el alcance continental de su propuesta pop-urbana y su capacidad para competir de igual a igual con las grandes estrellas del género.
La visibilidad argentina se dio en un contexto de fuerte representación sudamericana. La colombiana Karol G obtuvo tres premios, consolidándose como la artista femenina colombiana más reconocida de la velada. También brilló Shakira, reafirmando el liderazgo histórico de Colombia en la música latina global.
La ceremonia comenzó con un vibrante número de salsa encabezado por Marc Anthony y Nathy Peluso, quienes interpretaron por primera vez en vivo su colaboración “Como en el idilio”, en un guiño a la diversidad sonora que define hoy a la música latina.
Otro de los momentos destacados fue el reconocimiento a Juanes, quien recibió el Premio a la Trayectoria por su aporte a la música en español a lo largo de más de dos décadas. La lista de homenajes especiales también incluyó a figuras de distintas generaciones y géneros, reafirmando el espíritu integrador de la gala.
Desde el urbano argentino hasta el pop colombiano y la música mexicana contemporánea, la premiación reflejó un escenario en el que las fronteras se diluyen y las identidades locales se potencian en clave global.
En ese contexto, Argentina reafirmó su protagonismo con artistas que no solo exportan éxitos, sino que también construyen una narrativa propia dentro del universo latino. Cazzu y Maria Becerra, con estilos distintos pero impacto similar, encarnan una nueva generación que ya no es promesa, sino realidad consolidada en los grandes escenarios internacionales.