El fútbol cordobés atraviesa un momento de profundo dolor tras confirmarse el fallecimiento de Franco Sanchirico a los 42 años en Barcelona, España. El exdefensor de Instituto, quien se encontraba radicado en Europa, contrajo malaria durante un reciente viaje a Camerún para realizar tareas de captación de talentos. La noticia generó una consternación inmediata entre los hinchas de la Gloria, institución donde es recordado como un auténtico hombre de la casa.
Sanchirico se desempeñaba profesionalmente aplicando tecnología al deporte en una reconocida fundación española. Durante su estadía en África, fue picado por un mosquito que le transmitió la enfermedad. Tras regresar a su hogar en Barcelona, sufrió una descompensación que lamentablemente terminó con su vida.
La comunidad albirroja recibió la noticia con estado de shock y tristeza absoluta por su pronta partida. Sus excompañeros y amigos lo describen como una persona solidaria y sumamente querida en el ambiente. El vacío que deja en su familia y en el ámbito futbolístico es incalculable en este momento.
Para el pueblo de Instituto, Sanchirico no fue un jugador más, sino un símbolo de entrega y compromiso. Formó parte del histórico plantel que logró el ascenso en 2004 a la máxima categoría del fútbol argentino. Además, es recordado por marcar un penal decisivo en 2007 contra Ben Hur que evitó una crisis mayor.
Su debut fue una verdadera prueba de fuego al enfrentar a Belgrano y marcar al histórico goleador Luis Fabián Artime. Se destacó siempre por ser un futbolista polifuncional, capaz de adaptarse a cualquier puesto de la defensa o el mediocampo. Su polivalencia y amor por los colores lo convirtieron en un referente eterno para los socios.
Desde las redes sociales de Instituto, el club emitió un comunicado oficial expresando su profundo pesar por la pérdida. Lo definieron como alguien que siempre defendió la camiseta en las buenas y en las más difíciles. Las condolencias se multiplicaron rápidamente, uniendo a todo el fútbol local en un solo abrazo.
"Gracias por haber respirado y querido tanto a Instituto", rezaba el emotivo mensaje de despedida para el exdefensor. Sus restos y su memoria permanecerán por siempre en el corazón de los fanáticos de Alta Córdoba. La bandera albirroja hoy flamea a media asta en señal de respeto a su gran legado.