Rafael Goñi, el arqueólogo que hizo de la Patagonia su laboratorio y alcanzó un reconocimiento histórico

Con más de 40 años de trayectoria, el investigador argentino fue distinguido por una prestigiosa entidad internacional, convirtiéndose en el primer no estadounidense en recibir el galardón gracias a sus aportes científicos.


17 mar, 2026 09:10
Curiosidades: Rafael Goñi, el arqueólogo que hizo de la Patagonia su laboratorio y alcanzó un reconocimiento histórico

El arqueólogo argentino Rafael Goñi fue distinguido con uno de los premios más importantes de su disciplina, otorgado por la Society for American Archaeology, y se convirtió así en el primer investigador no estadounidense en recibir este reconocimiento. La postulación fue impulsada por alumnos y colegas que resaltaron tanto su producción científica como su compromiso con la formación académica a lo largo de más de cuatro décadas.

Su vocación, según él mismo cuenta, nació a una edad temprana y nunca se desvió: “Yo desde los 6 años dije que quería ser arqueólogo. Es ridículo hacerle caso a un chico, pero yo le hice caso”, recordó. Desde entonces, su carrera estuvo profundamente ligada al trabajo de campo, especialmente en la provincia de Santa Cruz, donde recorrió extensamente la Patagonia en condiciones muchas veces extremas.

“He conocido muchísimos lugares, la Patagonia casi a pie. Es toda una vida que tiene que ver con la ciencia, con estar en un laboratorio. En la Patagonia el viento y el frío es casi permanente, pero es lo que a uno le gusta hacer”, relató, al describir una experiencia marcada por la pasión y el esfuerzo.

Las investigaciones de Goñi se enfocan en los cambios climáticos y sociales a lo largo del tiempo, analizando cómo estos procesos impactaron en el poblamiento humano. “Fue muy fuerte durante los últimos 10.000 años hasta el siglo XX, cuando nosotros incorporamos mucho de esto. El poblamiento humano ha ido cambiando mucho”, explicó. En ese sentido, destacó que existen tanto fenómenos globales como regionales, cuyo seguimiento permite comprender las transformaciones históricas del ambiente y las sociedades.

Sobre sus hallazgos, detalló: “De hace 9.000 años, altísimo frío y nieve, a procesos de secación notables a partir de hace 4.000 años que, con el gatillo humano, se potenciaron terriblemente”, lo que evidencia la interacción entre factores naturales y la acción humana.

El trabajo en territorio no estuvo exento de dificultades. La lejanía de las zonas de estudio y la falta de financiamiento adecuado marcaron gran parte de su experiencia. “A veces nos dejan una semana en el campo y luego nos vienen a buscar, porque es a la buena voluntad, no tenemos financiamiento”, contó. A esto se suman desafíos propios del entorno: largas distancias, aislamiento y condiciones climáticas adversas que lo llevaron incluso a dormir en cuevas, quedar varado por crecidas de ríos o pasar noches a la intemperie.

A pesar de las dificultades, su trayectoria refleja una vida dedicada por completo a la ciencia, donde la vocación, la curiosidad y el compromiso lograron trascender fronteras y posicionar a la arqueología argentina en el ámbito internacional.



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