Un innovador sistema de vigilancia con inteligencia artificial fue clave para detener a un delincuente en la zona norte de Córdoba, luego de que intentara cometer un segundo robo en un centro comercial de Villa Huarcalde.
El hecho ocurrió en las inmediaciones de Punto W, donde una empresa privada instaló cámaras de seguridad avanzadas capaces de identificar datos biométricos y leer patentes de vehículos. Gracias a esta tecnología, se logró detectar el automóvil en el que se movilizaban los sospechosos tras un primer robo ocurrido días antes en una playa de estacionamiento.
“A través de una cámara con inteligencia artificial que detecta datos biométricos de las personas y también dominios de vehículos lograron detener a un ladrón”, explicó el cronista desde el lugar.
El primer episodio tuvo lugar el jueves santo, cuando los delincuentes abrieron una camioneta estacionada utilizando un inhibidor de señal y herramientas. A partir de ese momento, el sistema registró la patente del vehículo involucrado, una Volkswagen Surán, y la incorporó a su base de datos.
Días después, cuando el mismo auto volvió a ingresar a la zona, la cámara emitió una alerta automática. “Cuando pasó de nuevo por acá el vehículo, emitió una alerta porque tiene este identificador de dominios”, detallaron desde el sistema de seguridad.
El propietario del estacionamiento, al recibir la notificación en su celular, decidió cerrar el portón del predio de manera remota y dar aviso a la Policía. Minutos más tarde, los agentes llegaron al lugar y lograron interceptar a los sospechosos.
“Cerré el portón del estacionamiento y llamé a la Policía. Cuando llegaron, uno de los delincuentes salió corriendo y se tiró al río, pero el otro fue detenido”, relató el dueño del bar donde ocurrió el operativo.
Durante la detención, los efectivos secuestraron inhibidores de señal, ganzúas y otras herramientas utilizadas para forzar vehículos, lo que confirmaría que los delincuentes planeaban cometer un nuevo robo.
El sistema utilizado funciona mediante la carga manual de datos —como patentes o registros visuales— que luego son reconocidos automáticamente por las cámaras. “El sistema va recolectando información y cuando vuelve a detectar esos datos, emite una alerta al celular vinculado”, explicó el responsable de la empresa tecnológica.
Sin embargo, el caso también abrió un debate en torno a la legalidad de este tipo de dispositivos en espacios públicos. La posibilidad de captar imágenes de la vía pública, identificar rostros o registrar patentes desde instalaciones privadas genera dudas sobre el respeto a la privacidad.
“Hay un gris en la legislación y puede rozar el artículo 19 de la Constitución Nacional, que protege la privacidad”, señalaron en el informe.
A pesar de las dudas legales, lo cierto es que este tipo de tecnología ya es utilizada en distintos puntos de la provincia, e incluso es requerida por la Justicia y las fuerzas de seguridad para aportar pruebas en investigaciones.
El episodio deja en evidencia tanto el potencial de la inteligencia artificial aplicada a la seguridad como los desafíos legales que su implementación plantea en la vida cotidiana.