De acuerdo a la denuncia, el presunto damnificado fue filmado por la trabajadora sexual en el momento íntimo, sin que el cliente lo hubiera autorizado.
Horas más tarde, éste recibió mensajes de audio de una voz masculina que lo coaccionaba a depositar $ 300 mil en una cuenta bancaria a cambio de que el video íntimo no sea viralizado por las redes sociales.
Tras la pesquisa de la Justicia de Río Tercero, se pudo establecer la identidad de la trabajadora sexual y de su pareja, quien habría sido la persona que envió los mensajes. Ambos terminaron detenidos a disposición de la Fiscal Paula Bruera.