Pamela, del milagro a un pedido desesperado

Fue quemada con ácido por su expareja y logró sobrevivir al brutal ataque. Ocho meses después, intenta salir adelante junto a sus tres hijos y necesita ayuda para conseguir trabajo.


31 oct, 2025 19:44
Pamela, del milagro a un pedido desesperado | Córdoba
Córdoba: Pamela, del milagro a un pedido desesperado

A principios de marzo de este año, Pamela Cano, de 38 años, fue atacada con ácido por su expareja, Leonardo Miguel Galván, de 46. El agresor la sorprendió en la vereda de su casa y la sujetó antes de arrojarle el líquido corrosivo que le provocó graves quemaduras en el rostro, el tórax y el abdomen. Diez días después del ataque, Galván fue detenido e imputado por tentativa de femicidio.

Todavía me encuentro en la misma situación, sola con mis tres hijos”, contó Pamela en diálogo con este medio. “Ahora lo que me desborda es la situación de no conseguir un trabajo”, expresó con angustia.

La mujer relató que tiene experiencia laboral en distintos rubros: “Yo he trabajado en geriátricos, atención al cliente, he cuidado niños. Estudié algo de enfermería y de psicología, pero no consigo trabajo”, explicó. A pesar del trauma físico y emocional que atraviesa, asegura que está en condiciones de trabajar. “Yo puedo trabajar, quiero salir adelante por mí misma”, insistió.

Pamela vive con sus tres hijos, de 12, 14 y 18 años, y describe un presente lleno de carencias. “Ahora lo que me desbordó es la situación de no tener ni siquiera un pedacito de pan para mis hijos, de no poder mandarlos al colegio porque no tienen hojas”, lamentó.

Sobre la ayuda estatal, señaló que “lo único que recibo del Estado son 140 mil pesos”. Contó además que no pudo comprar su crema médica durante meses: “Llevaba casi tres meses sin poder comprar mi crema, me sale entre 20 y 30 mil pesos. Opté por no comprármela”, explicó con resignación.

A pesar del dolor y las secuelas, Pamela se aferra a la esperanza de poder sostenerse con su propio esfuerzo. “Yo no pido dinero ni nada. Lo único que quiero es un trabajo”, repite, con la misma fuerza que la salvó aquella noche en que su vida cambió para siempre.