El sistema de alarmas funcionó, en un día en el que las lluvias superaron los cien milímetros. Los conmerciantes colocaron las compuertas, como ocurre en cada creciente, y evitaron males mayores, aunque no pudieron salvarse de algunos daños, producto de la creciente.
Las áreas de prevención y asistencia oficiales, trabajaron para proteger a los turistas del avance del agua y poner a salvo todo lo que sea posible. Para muchos el vance del agua fue un "atractivo turístico" y para los comerciantes y habitantes de las zonas afectadas, un dolor de cabeza que no pasó a mayores como en otras oportunidades.