Juan Cesana, quien explicó que tenía ese dinero porque suele recibir de sus clientes efectivo, señaló: “Me reventaron la caja fuerte, se llevaron todo, dinero y computadoras, hasta una pistola nueva que tenía, me dejaron las balas y el cargador”
Lo más llamativo del caso es que la familia víctima del saqueo el sábado a la noche vive a unos 70 metros de la comisaría. Otro hecho ocurrió pocas horas más tarde, esta vez a 50 metros de la sede policial, cuando una mujer fue robada y golpeada. “Estamos muy desprotegidos” se lamenta Cesana.