El Ministerio de Salud de la Nación confirmó el primer caso en el país en el que la Justicia determinó la relación entre una muerte y un efecto adverso posterior a la vacunación contra el COVID-19. Se trata del fallecimiento de Melín Sartori, una joven estudiante de 24 años que había recibido la vacuna Sputnik V y murió en 2021 tras sufrir una trombosis cerebral.
De acuerdo a la resolución judicial, conocida cinco años después del hecho, el fallecimiento fue consecuencia de un evento adverso vinculado a la inoculación. El caso marca un antecedente en la Argentina en torno a la evaluación legal de posibles efectos secundarios graves asociados a las vacunas aplicadas durante la pandemia.
Sartori, quien no presentaba enfermedades preexistentes, había recibido la dosis y, según consta en la causa, desarrolló complicaciones que derivaron en una trombosis cerebral a los 15 días. El expediente avanzó durante varios años hasta que finalmente se estableció la relación causal en sede judicial.
La madre de la joven, Virginia Ruiz, médica de profesión, impulsó el reclamo desde el primer momento. A lo largo del proceso, sostuvo la necesidad de visibilizar el caso y de reforzar los mecanismos de control y seguimiento de posibles efectos adversos, con el objetivo de evitar nuevas situaciones similares.
Si bien el fallo representa un punto de cierre en términos judiciales, la familia continúa atravesando el impacto de la pérdida. “La lucha fue para que no haya más muertes”, expresó Ruiz, quien remarcó que, pese a la resolución, el dolor por lo ocurrido persiste.