Ramona tiene 78 años, vive en barrio Argüello y atraviesa una situación crítica. Cobra la jubilación mínima, pero el dinero ya no le alcanza para afrontar impuestos, servicios, alimentos ni el alquiler de la casa donde vive. Durante un tiempo trabajó como cuidadora de una mujer de 90 años, pero perdió ese ingreso porque la familia ya no pudo seguir pagándole.
La falta de recursos la dejó sin margen. Debe dinero en una carnicería que solía fiarle hasta que cobrara su jubilación, pero el comercio cerró y ya no tiene otro lugar donde comprar de esa manera. Una panadería del barrio le regaló algo de pan y, con un poco de azúcar y yerba que aún conserva, sobrevive a base de mate cocido y pan.
La angustia es constante. Hace varias noches que no puede dormir pensando cómo seguir adelante. A pesar de su edad, Ramona asegura que le gusta trabajar y que todavía puede hacerlo. Tiene experiencia como cuidadora y también sabe cortar el pasto. Sin embargo, al dejar currículums en distintos geriátricos recibió siempre la misma respuesta: que por su edad solo podría alcanzar agua a los internos.
Ramona tiene una sola hija, que es sordomuda, y no cuenta con una red familiar que pueda ayudarla. Hoy su principal preocupación es no poder pagar el alquiler y quedarse sin un lugar donde vivir. Por eso, pide trabajo en casas particulares, como cuidadora o en cualquier tarea que le permita generar un ingreso y sostenerse.
Quienes puedan ofrecerle una oportunidad laboral o colaborar para ayudarla a atravesar este momento difícil pueden comunicarse directamente con ella.
Para ayudar a Ramona, se puede comunicar a esta número de teléfono: 3515171733