La comunidad educativa de la Escuela Bernardino Rivadavia, en Hernando, vivió una semana cargada de emociones luego del robo y la muerte de Bernie, el ternero que era mascota de los estudiantes y pieza clave del proyecto agroecológico que desarrolla la institución.
Días atrás, un grupo de delincuentes ingresó al predio escolar y se llevó al animal, que luego apareció carneado. El hecho generó conmoción entre los niños, quienes encontraron el corral forzado y al ternero desaparecido. “Fue horrible, los chicos salían llorando, para ellos era un compañero”, relató la directora Mariela Pachetta.
Bernie había llegado a la escuela en marzo, donado por un productor de la zona, y se había convertido en parte del trabajo pedagógico sobre ambiente y sustentabilidad. Los alumnos, organizados en patrullas, participaban diariamente de su cuidado y alimentación.
Sin embargo, la historia encontró un giro esperanzador. Gracias a la gestión del legislador Gustavo Botas, la institución recibió una nueva ternera para continuar con el proyecto. La noticia renovó el ánimo de los estudiantes y docentes, que habían transitado “una verdadera montaña rusa emocional”, según Pachetta.
La escuela, que en tres años logró sumar más de 120 estudiantes, apuesta a un modelo educativo agroecológico en nivel primario, algo poco común en la provincia. “Queremos que los chicos aprendan desde la experiencia y el vínculo con la naturaleza”, destacó la directora.