Estaban preparando todo para festejar la llegada de Año Nuevo cuando se les cayó encima el techo de la casa. De milagro no hubo heridos ni víctimas que lamentar.
Marina y sus siete hijos quedaron en la calle y como si esto fuera poco, los vecinos les robaron lo poco que les quedaba. Le llevaron la cocina, la garrafa y otros elementos.
Desde Defensa Civil le advirtieron que la casa no puede ser habitada por el riesgo de colapso de la estructura.