La Justicia de Córdoba elevó a juicio la causa contra un policía que disparó con una escopeta Byrna y dejó gravemente herida a una adolescente de 17 años durante un operativo policial en barrio Zepa B, en la ciudad de Córdoba. El hecho ocurrió en junio del año pasado, en el marco de una represión tras incidentes barriales, y es investigado como un caso de violencia institucional.
Según consta en la causa, la joven perdió el ojo izquierdo luego de recibir un impacto directo en el rostro. El disparo fue efectuado por un uniformado con un fusil Byrna ,arma que lanza proyectiles con gas pimienta, a una distancia aproximada de tres metros, en contradicción con los protocolos que prohíben apuntar a la cara.
El imputado es el oficial subinspector Fabricio Vergaras Figueroa, de 26 años, técnico superior en Seguridad Pública, quien fue enviado a juicio por los delitos de lesiones graves agravadas por abuso funcional y falsedad ideológica. De ser hallado responsable, podría enfrentar una pena de prisión.
La elevación a juicio fue dispuesta por el fiscal de Instrucción Andrés Godoy, quien consideró que la actuación policial excedió el uso legítimo de la fuerza. La querella es representada por el abogado Carlos Nayi.
En declaraciones públicas, la adolescente relató cómo ocurrió el momento del disparo y pidió justicia. “En ningún momento pensé que iba a disparar, mucho menos que me iba a disparar a mí en la cara”, expresó. Según su testimonio, el efectivo avanzó hacia ella y le disparó directamente al rostro. “Se me acerca a medio metro, me apunta a la cara y me dispara”, sostuvo.
La joven contó que estaba grabando la situación con su teléfono celular y que, tras recibir el impacto, logró huir mientras el uniformado continuaba efectuando disparos. “Yo tiro mi teléfono y salgo corriendo para la calle, y él seguía disparando”, relató.
A más de un año del hecho, aseguró contar con el acompañamiento de su entorno para atravesar las consecuencias físicas y emocionales. “Gracias a Dios tengo el apoyo de mi familia y de mis amigas, y gracias a Dios estoy bien”, señaló, aunque reconoció que la pérdida del ojo marcó su vida para siempre.
Respecto al proceso judicial, fue contundente “Yo lo único que quiero es que se haga justicia. No pido más nada. Que pague lo que tenga que pagar”. Según explicó, su equipo médico le informó que la eventual condena podría alcanzar hasta 10 años de prisión.
En paralelo, la adolescente transita la etapa final de su recuperación médica. En los próximos días iniciará los trámites para acceder a la prótesis ocular definitiva. “Ahora viene la etapa final, que es la prótesis estética. Todo lo hicimos con nuestras fuerzas”, concluyó.