En el marco del Día Internacional del Abrazo, dialogamos con las voluntarias conocidas como “abrazadoras”, mujeres que cumplen una tarea fundamental en la Nueva Maternidad Provincial: acompañar con contacto humano a bebés que, por distintos motivos, no pueden permanecer junto a sus madres.
Su labor forma parte del programa de Maternidades Seguras y Centradas en la Familia (MSCF), una estrategia impulsada inicialmente por Unicef en 2010 y que hoy se encuentra institucionalizada en los centros de salud de la provincia que cuentan con servicios de maternidad y neonatología.
“El objetivo es que los bebés no pasen tanto tiempo solos. Cuando la mamá no puede estar, estamos nosotras para abrazarlos y brindarles esa protección que necesitan”, explicó una de las voluntarias. Aunque llegan con la idea de dar, coinciden en que la experiencia es transformadora: “Uno cree que viene a dar, pero termina recibiendo mucho más de parte de esos bebés”.
Especialistas remarcan que el contacto físico es clave para el desarrollo integral durante los primeros días de vida. Abrazar fortalece el vínculo afectivo y favorece el desarrollo cerebral, físico y emocional, especialmente en recién nacidos internados.
La Nueva Maternidad Provincial funciona bajo el modelo de terapia abierta, lo que permite el ingreso permanente de madres y familias. Sin embargo, cuando por razones médicas o personales no pueden estar presentes, las abrazadoras cumplen un rol esencial. “A veces hay un abuelo, la familia, pero cuando eso no ocurre, nosotras estamos para que el bebé no esté solo y reciba el contacto humano que necesita”, señalaron.
En una fecha que celebra el valor del abrazo, estas voluntarias ponen en práctica, todos los días, una forma silenciosa pero poderosa de cuidado y amor que deja huella desde el comienzo de la vida.