La Justicia de Córdoba decretó oficialmente la quiebra de un frigorífico ubicado en la localidad de Cruz del Eje, dejando en una situación crítica a 50 trabajadores. El fallo se dictó luego de que la empresa admitiera su insolvencia financiera y la imposibilidad de cumplir con el concurso preventivo solicitado en 2025. Esta medida busca ahora preservar los activos y explorar una posible reapertura de la planta productiva.
La compañía reconoció ante los tribunales que su estado económico se deterioró drásticamente en los últimos meses de operaciones. Actualmente, la firma enfrenta una deuda financiera superior a los $3.540 millones y registra más de 1.200 cheques rechazados. El Banco Central ya la califica como deudor irrecuperable debido a su nula capacidad de pago y liquidez.
La situación actual contrasta fuertemente con las promesas de inversión y expansión realizadas hace menos de tres años. En aquel entonces, se proyectaba la creación de nuevos puestos y la producción de derivados como harina de hueso y grasa. Sin embargo, ninguno de esos planes de crecimiento logró materializarse en la planta cordobesa.
El cierre de este establecimiento no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una crisis generalizada de la industria frigorífica argentina. El consumo interno de carne vacuna cayó a 47,3 kilos por habitante, alcanzando el nivel más bajo registrado en las últimas dos décadas. Esta fuerte retracción de la demanda local golpea directamente la rentabilidad de las empresas del sector.
Los costos de producción también sufrieron el impacto de la devaluación y el aumento récord en el precio del animal en pie. Sumado a esto, las condiciones climáticas extremas entre 2021 y 2025 redujeron significativamente el stock de hacienda disponible. El mercado interno, que históricamente absorbía casi toda la producción, hoy solo representa el 68% del total nacional.
Ante este escenario, la jueza a cargo de la causa realizó un llamado urgente a la Secretaría de Trabajo y al municipio local. El objetivo es coordinar esfuerzos entre sindicatos y autoridades para intentar el restablecimiento de los puestos laborales. Se busca evitar el desmantelamiento de la planta y encontrar nuevos inversores que apuesten por la reactivación regional.
La situación de los empleados de Cruz del Eje se suma a otros despidos masivos ocurridos recientemente en plantas de La Pampa y Buenos Aires. La apertura comercial y la caída de contratos de exportación han configurado un panorama complejo para toda la cadena cárnica. Por ahora, el futuro de las familias cordobesas depende de las gestiones judiciales y la aparición de capitales privados.