El presidente Javier Milei asistió, al tradicional Tedeum por el 216 Aniversario de la Revolución de Mayo en la Catedral de Buenos Aires, acompañado por integrantes de su gabinete y principales funcionarios del Gobierno nacional. Sin embargo, la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada al acto, lo que generó repercusiones en el ámbito político. La ceremonia mantuvo su carácter tradicional en uno de los eventos institucionales más significativos del calendario patrio.

Durante su homilía, el Arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, hizo hincapié en la necesidad de construir consensos en un contexto social complejo. En ese sentido, señaló que existen “cuatro actores esenciales para la Argentina de hoy”, entre ellos el bien común entendido como una responsabilidad colectiva. También remarcó la importancia de atender especialmente a los sectores más vulnerables.
En sintonía con ese mensaje, el arzobispo Ángel Rossi llamó a “animarse a tender puentes” frente a las divisiones que atraviesa el país. Sostuvo que “son más las cosas que nos unen que las que nos separan” y remarcó la necesidad de poner en el centro a los más débiles. Además, hizo referencia a la nueva actividad que comenzarán a desarrollar los constatadores en los próximos días.
“Hay que tender puentes y poner en el medio a los más débiles”, sintetizó Rossi, reforzando el llamado de la Iglesia a priorizar el diálogo y la cohesión social. De esta manera, las autoridades eclesiásticas coincidieron en la urgencia de superar la confrontación política. El mensaje se dio en un contexto de tensiones y desafíos económicos y sociales a nivel nacional.