En Parma, considerada una de las capitales mundiales de la cocina italiana, un argentino volvió a destacarse en la élite pizzera. Durante la 33ª edición del Campeonato Mundial de la Pizza, Ezequiel Ortigoza repitió su gran actuación del año anterior y se quedó nuevamente con el segundo puesto en la categoría Freestyle, una de las más exigentes del certamen.
El resultado le otorgó la medalla de plata y reafirmó su lugar en el Salón de la Fama de la competencia, un reconocimiento reservado a los profesionales que dejaron huella en esta disciplina que combina técnica, creatividad y resistencia física.
Su presentación en suelo italiano fue una puesta en escena de alto impacto, donde combinó precisión y riesgo con una fuerte impronta artística. Entre los momentos más destacados, incluyó maniobras con fuego y un cierre que sorprendió al público: hizo girar sobre su cabeza una masa de más de seis kilos y más de un metro y medio de diámetro.
Con ese desempeño, Ortigoza alcanzó los 484 puntos y quedó a tan solo una unidad del campeón, Nicola Matarazzo, quien se consagró con 485, de acuerdo a los resultados oficiales.