La Justicia de la provincia de Santa Fe hizo lugar al pedido de quiebra de SanCor solicitado por la misma empresa la semana pasada, ante la imposibilidad de afrontar sus deudas. Actualmente, la morosidad asciende a unos USD 120 millones. La decisión se enmarca en un contexto de fuerte deterioro financiero.
En ese sentido, el juez Marcelo Gelcich determinó la “quiebra indirecta por frustración anticipada y expresamente reconocida del trámite preventivo”. Además, la sentencia concluyó que la empresa no resulta económicamente viable en el mediano plazo. Según el fallo, se configura un cuadro de insolvencia que no puede revertirse mediante herramientas del proceso preventivo.
La empresa acumula una deuda postconcursal, impositiva y previsional, que supera los $6.349 millones en capital. A esto se suman salarios adeudados por ocho meses por más de $12.788 millones, además de aportes impagos a obras sociales, ART y sindicatos por unos $3.380 millones. El volumen del pasivo refleja la compleja situación financiera de la compañía.
El fallo también remarcó que la generación de nuevo pasivo postconcursal ronda los $3.000 millones mensuales. Asimismo, se advirtió que las seis plantas de la empresa operan por debajo de su capacidad. En este contexto, la Justicia consideró acreditada la incapacidad estructural de la firma para cumplir con sus obligaciones.