Se desploma el consumo de yerba mate y febrero marca su peor registro en cinco años

Las ventas cayeron con fuerza en el mercado interno y reflejan el impacto de la pérdida de poder adquisitivo. El sector yerbatero advierte por la caída sostenida y la baja rentabilidad.


31 mar, 2026 16:32
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Actualidad: Se desploma el consumo de yerba mate y febrero marca su peor registro en cinco años

El consumo de yerba mate en Argentina continúa en retroceso y atraviesa un escenario preocupante. Durante febrero de 2026, las ventas internas registraron una baja interanual del 9%, configurando el peor desempeño para ese mes en los últimos cinco años.

Según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate, los molinos despacharon poco más de 19,2 millones de kilos en el segundo mes del año, lo que evidencia el freno en la demanda local.

La tendencia negativa no es reciente. Desde julio de 2025 se observa una caída sostenida en la comercialización si se compara con el mismo período del año anterior. En ese lapso, el volumen vendido pasó de 182,4 millones de kilos a 169,2 millones, lo que representa una disminución acumulada del 7,3%.

El inicio de 2026 tampoco mostró señales de recuperación. En el primer bimestre, el consumo interno alcanzó los 40,6 millones de kilos, frente a los más de 43,1 millones registrados en igual período de 2025, con una baja del 5,5%.

En contraste, las exportaciones se mantienen relativamente estables. Entre enero y febrero se enviaron al exterior poco más de 6,29 millones de kilos, una leve caída respecto del año pasado. El desempeño de marzo será clave para determinar si el sector logra sostener el récord alcanzado en 2025, cuando las ventas externas marcaron el mayor volumen histórico.

Si se considera el total entre mercado interno y exportaciones, la demanda global de yerba mate en los primeros dos meses del año fue de casi 47 millones de kilos, con una contracción general del 2,25%.

A este panorama se suma la preocupación de los productores por la rentabilidad. Los precios de la materia prima continúan por debajo de los costos de producción, lo que complica la sostenibilidad de la actividad y anticipa posibles tensiones en toda la cadena yerbatera. En un contexto económico adverso, la caída en el consumo de un producto emblemático vuelve a reflejar el deterioro del poder de compra en los hogares argentinos.



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