El Gobierno argentino volvió a poner el foco en la situación de Germán Giuliani, el último ciudadano de nacionalidad argentina que permanece detenido en Venezuela, a casi nueve meses de su arresto en Caracas. La renovación del pedido por su liberación se dio en el contexto de la conferencia de prensa posterior al regreso de Nahuel Gallo, quien estuvo 448 días detenido en ese país y arribó al país el pasado fin de semana.
Durante la rueda de prensa, el canciller Pablo Quirno ratificó que “Argentina va a seguir trabajando con la misma determinación para lograr la pronta liberación del ciudadano argentino Germán Giuliani, quien permanece detenido en Venezuela para que también pueda regresar a su país”, subrayando la continuidad institucional en la defensa de los nacionales en el exterior. “Argentina no abandona a sus ciudadanos”, enfatizó el funcionario.
Giuliani está recluido en el Centro Penitenciario Yare II, con comunicaciones extremadamente limitadas: sólo puede hacer una llamada cada quince días por dos minutos, siempre con un custodio presente y en altavoz, lo que dificulta conocer con precisión su situación y estado de salud, según detallaron desde Cancillería. “La información que tenemos es muy escueta. No tenemos manera de comprobar cómo está él. No lo vemos”, reconoció Quirno ante la prensa.
En un video grabado desde la celda y difundido por su entorno, Giuliani aseguró: “Hago este video porque temo por mi vida”, negando cualquier vinculación con los cargos de terrorismo, narcotráfico y mercenarismo que las autoridades venezolanas le atribuían en el momento de su detención. “Estoy acá encerrado en un lugar en Venezuela… No soy ningún terrorista ni tampoco hablo de temas de política, ni nada que se le asemeje”, afirmó el abogado en ese material dirigido a su esposa y sus tres hijos.
La familia de Giuliani también ha alzado su voz en los últimos días, reclamando mayor visibilidad para el caso y una intervención más activa de las autoridades argentinas para lograr su liberación, especialmente tras la excarcelación de Gallo, que marcó la salida del último otro compatriota detenido en el país caribeño.
El caso continúa siendo objeto de gestiones diplomáticas y reclamos de organismos de derechos humanos, mientras en Argentina se renueva el pedido para que el abogado pueda reencontrarse con sus seres queridos y volver a su país.