La situación del mercado laboral en 2025 muestra una contracción ininterrumpida del empleo formal durante los últimos siete meses. Este fenómeno, que comenzó con una fuerte caída de la actividad en 2024, ha derivado en un escenario donde los puestos registrados no logran recuperarse. Ante la falta de vacantes en el sector privado, cada vez más trabajadores quedan desprotegidos y sin alternativas claras de reinserción.
Históricamente, el sector cuentapropista funcionaba como un espacio de contención para quienes perdían su puesto registrado. Sin embargo, los datos del último trimestre de 2025 revelan que este empleo refugio ya no crece lo suficiente. La incapacidad de la informalidad para absorber a los nuevos desocupados marca un punto de inflexión en la economía local.
Los trabajadores que son expulsados del sistema formal ahora se dirigen de manera directa hacia el desempleo. Esta tendencia ha provocado un aumento inmediato en la tasa de desocupación a nivel nacional. La falta de dinamismo en las categorías ocupacionales no registradas impide que el impacto social de la crisis se amortigüe.
El exceso de oferta de mano de obra en el sector informal está generando una presión a la baja sobre los salarios. Al haber más personas disponibles para tareas precarias, lo que percibe cada trabajador es cada vez menor. Esta situación precariza aún más la vida de quienes intentan subsistir fuera del sistema tradicional.
El estancamiento generalizado de la economía y del mercado interno es el principal responsable de esta parálisis. Sin un consumo que traccione, no existe demanda suficiente para alimentar ni siquiera al sector informal. El círculo vicioso de bajos ingresos y falta de actividad mantiene las perspectivas laborales en niveles críticos para los próximos meses.