La histórica marca de galletitas Tía Maruca anunció el cierre total de su principal unidad productiva ubicada en la localidad de Albardón, San Juan. La medida llega tras dos años de una merma sostenida en la producción y en medio de un complejo escenario para la industria nacional. Esta novedad representa un duro golpe para la economía sanjuanina y afecta a familias que trabajaban en el lugar desde hace 20 años.
La empresa venía enfrentando serias dificultades financieras que la llevaron a un concurso de acreedores recientemente. Durante 2024, el fundador de la marca, Alejandro Ripani, vendió el 50% de las acciones a la firma Argensun Foods. Pese al ingreso de los nuevos socios, la falta de financiamiento y la presión impositiva terminaron por asfixiar la operación de la planta.
El freno en las líneas de montaje era una realidad palpable para los operarios desde hace meses. La nueva estructura societaria no logró revertir el impacto de las complicaciones económicas previas que arrastraba la firma. Finalmente, los dueños decidieron dar de baja la actividad en San Juan para intentar sostener el resto de la estructura nacional.
Los motivos detrás de la salida de Tía Maruca de la provincia son múltiples y reflejan la situación del sector alimenticio. La marcada caída de ventas en el mercado interno impidió que la fábrica mantuviera su ritmo de producción histórico. Sin demanda suficiente, sostener una infraestructura de tal magnitud se volvió inviable para los accionistas.
Además, los incrementos desmedidos en insumos básicos como la harina y el azúcar elevaron los costos de fabricación a niveles críticos. Estos aumentos, sumados a las tarifas de servicios públicos, dinamitaron los márgenes de ganancia de la tradicional galletera. Con este cierre, se apaga una de las chimeneas más emblemáticas de la región de Albardón.