La Testigos de Jehová anunció una modificación en su normativa interna que introduce un giro significativo en su histórica postura sobre el uso de sangre en tratamientos médicos. A partir de ahora, sus miembros podrán decidir de manera personal si optan por realizar autotransfusiones, es decir, la extracción y conservación de su propia sangre para utilizarla en intervenciones quirúrgicas o procedimientos médicos.
La decisión fue adoptada por el órgano de conducción de la organización, con sede en Estados Unidos, y representa un cambio respecto a una doctrina vigente desde mediados del siglo XX, que restringía de forma estricta cualquier tipo de transfusión.
La nueva disposición incorpora esta práctica como una alternativa aceptada dentro de la comunidad, aunque mantiene la prohibición de recibir sangre de otras personas, incluso en situaciones críticas. También contempla otros procedimientos médicos relacionados, como la recuperación de sangre durante cirugías, el uso de equipos de circulación extracorpórea y tratamientos de diálisis.
La postura de la organización sobre las transfusiones ha sido motivo de debate durante años, especialmente en contextos donde entran en juego decisiones médicas urgentes. En ese marco, en distintos casos judiciales se ha priorizado el acceso a tratamientos por sobre las objeciones religiosas, particularmente cuando se trata de menores de edad.
Desde la entidad reconocen que este tema genera controversias, aunque sostienen que su posición responde a convicciones religiosas vinculadas al valor simbólico de la sangre. Al mismo tiempo, aseguran que no se oponen a la atención médica, sino a prácticas específicas relacionadas con transfusiones de origen externo.
Con esta actualización, la organización introduce mayor margen de decisión individual en un aspecto central de su doctrina, sin modificar completamente su postura histórica.