Nicolás Mansilla vivió una pesadilla mientras trabajaba repartiendo garrafas de gas. Delincuentes lo sorprendieron y lo amenazaron de muerte apuntandole en la cabeza con una 9 mm.
Le robaron todo. Las garrafas, la plata y su celular. Hizo la denuncia pero la policia nunca llego al lugar de los hechos.
Cuando todo parecía que había pasado, se da cuenta que los malvivientes no solo le robaron lo que tenía encima, sino que también le estaban vaciando sus cuentas bancarias.
Insista con la denuncia, juntó información, datos y pruebas. Pero desde la justicia le dijeron que ellos no pudieron allanar y que como estaban de feria, que regresaron en 25 días.