Nada se tira, todo se arregla. Esa es la premisa de quienes optan por cuidar y reparar todo tipo de objetos del hogar. Desde una vieja plancha, la tostadora, o porque no el calzado o alguna prenda que necesita un resfuerzo de costura.
Se trata de una opción diferente pero que ha perdurado durante años. Los oficios que en tiempos de crisis económica salen a flote para solucionar los problemas cotidianos del hogar.
Por ejemplo, quienes optan por cambiar el cierre de una campera, en vez de comprar una nueva, gastan solamente $70. Reparar el calzado cuesta como máximo $500.
Lo mismo ocurre con la reparación de artefactos del hogar tales como grabadores, tostadoras, microondas y demás.