El mundo en el que vivimos nos obliga de alguna forma u otra a estar conectados siempre. A tal punto que miles de padres detectan la precocidad en la que sus hijos se sumergen en el mundo de Internet que, siguiendo al resto de sus pares, no quieren quedar relegados fuera de la Web.
Ante este fenómeno, los menores quedan expuestos a miles de usuarios que interactuan permanentemente y que en su mayoría son desconocidos.
Especialistas aconsejan no prohibir de manera determinante el uso de estas herramientas cibernéticas, por el contrario, conocer a fondo con quienes hablan los chicos, o con quienes mantienen contacto a través de la computadora para evitar así cualquier peligro.
Hoy en día existe la posibilidad de crear perfiles falsos y eso es lo que preocupa más aún sobre posibles secuestros y daños hacia el menor.