"Que los chicos jueguen, pero que no se transforme en una adicción, que no pierdan el contacto con los amigos" dice Liliana González quien no culpa al video juego, se trata de poner ciertos límites para evitar un uso compulsivo de la aplicación.
El juego ha despertado la curiosidad de miles de chicos y adolescentes en todo el mundo. Su llegada a la Argentina desató un furor por quienes lo esperaban. Incluso en horas de la noche, un importante grupo de jóvenes se acercaron a las inmediaciones del Paseo del Buen Pastor para capturar sus "Pokemones".