El tribunal condenó a dos años de prisión en suspenso al suboficial Murúa tras encontrarlo culpable por la muerte de un adolescente de 13 años.
El hecho ocurrió en diciembre de 2016, cuando el policía se encontraba junto al sacerdote de barrio Müller, Mariano Oberlin.
Poco después de conocerse la sentencia, en las afueras del edificio de tribunales 2 se produjeron corridas y manifestantes arrojaron piedras a la policía.
La situación salió de control cuando la hermana de la víctima fue retirada por la policía cuando pretendía ingresar a la sala.
Un oficial resultó herido. Sin embargo, no hubo detenidos.