Política y economía
Turismo en el exterior: afirman que la falta de dólares responde a la baja competitividad
El debate por los dólares que gastan los argentinos en el exterior deja de lado el problema central: a la Argentina llegan pocos turistas extranjeros por altos costos y falta de competitividad.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sostuvo que el turismo en el exterior no debería ser señalado como un despilfarro de dólares y afirmó que ese gasto genera una mayor demanda de divisas que, en un mercado cambiario libre, puede favorecer las exportaciones. Como argumento, remarcó que a nivel global los países que más importan también son los que más exportan, mientras que Argentina se ubica entre los que menos comercian con el mundo en relación a su PBI.
El planteo cuestiona la lógica de la autarquía económica y la idea de que restringir importaciones, incluso las consideradas suntuarias, como el turismo, permita resolver la escasez de dólares. Sin embargo, advirtió que para que el mecanismo funcione es indispensable un mercado cambiario no intervenido y, además, una estructura productiva capaz de competir en el plano internacional.
En ese sentido, los datos del INDEC sobre turismo internacional entre enero y noviembre de 2025 reflejan una fuerte asimetría: 3,1 millones de argentinos viajaron a Brasil frente a un millón de brasileños que ingresaron al país; con Chile, la relación fue de 2,3 millones contra 647 mil; y con Uruguay, 1,4 millones de argentinos frente a 700 mil uruguayos. Estas diferencias ponen en evidencia la baja capacidad de la Argentina para atraer turismo extranjero, incluso frente a países vecinos más pequeños.
El diagnóstico apunta a problemas estructurales que exceden al turismo: escasez y alto costo de vuelos, deficiencias en infraestructura y transporte, conflictos laborales, precios elevados y una fuerte presión impositiva que afecta la calidad y competitividad de los servicios. Según este enfoque, la falta de dólares no se explica por el gasto de los argentinos en el exterior, sino por un entorno poco favorable para producir y exportar, por lo que la solución no pasa por cerrar la economía sino por mejorar la competitividad.